Numerosas publicaciones han puesto en
evidencia variados agentes etiológicos como causales de problemas reproductivos.
Es bien conocido el efecto de la alta temperatura ambiente, relacionada con fallas reproductivas directas (mortalidad embrionaria, muerte fetal, disminución de la capacidad fecundante de los espermatozoides) e indirectas (muerte súbita por sofocación, descenso de la ingesta de alimentos, baja producción de leche).
Un tema aun no bien conocido, pero que genera un amplio debate y
diferentes corrientes de opinión, es el efecto de la radiación solar directa, relacionado con alteraciones en la fertilidad de la cerda.
Observaciones de campo
En diferentes explotaciones al aire libre situadas en distintos puntos geográficos de nuestro país, durante los meses de primavera-verano (Octubre-Marzo) con planteles de hembras híbridas de distintos orígenes genéticos, se presentaron episodios de abortos en forma abrupta en cerdas sanas y controladas,
en diferentes estadíos de gestación. Tal circunstancia movilizó a varios profesionales a plantearse una situación compleja que no correspondía a patrones habituales de enfermedad.
Descripción de un caso
En un establecimiento de producción al aire libre del sur de Santa Fe, con un plantel de noventa cerdas aproximadamente, en el período comprendido entre los meses de Noviembre – Diciembre de 1998, se presenta un caso con estas características, sobre el plantel
de hembras gestantes. Las cerdas afectadas (35 % de las preñadas) correspondían a diferentes edades de preñez involucrando a gestaciones entre los 40 a 90 días.
Ante tal circunstancia se realizaron los procedimientos habituales que estas situaciones requieren; se analizaron los fetos abortados (IFD para PPC y PVP), se realizó serología a las cerdas buscando títulos de las enfermedades reproductivas más frecuentes (PVP, BP, Leptospirosis, EA) hemo y sero cultivos, para sorpresa
ninguno de las muestras fueron positivas para las enfermedades antes mencionadas.
Simultáneamente se enviaron al laboratorio muestras de los alimentos de la etapa de gestación, para determinar la presencia de toxinas de hongos, los que no manifestaron niveles que pudieran causar los abortos en cuestión.
Ante esta situación dramática de por sí, se trataba de encontrar la o las causas que pudieran estar ocasionando este problema, por lo que se recurre a la observación
clínica de los animales afectados por el cuadro abortivo. Se detecta en todos los individuos decaimiento, disminución del apetito, lentitud de los movimientos y amplias lesiones cutáneas compatibles con quemaduras de primer y segundo grado (hiperhemia, descamación y exfoliación) presuntamente por la exposición directa al sol.
A pocas semanas de lo ocurrido se observa una segunda "oleada" de episodios abortivos con características idénticas a lo descripto anteriormente.
En ese momento, la única correlación que se pudo establecer fue la ocurrencia de lluvias previas a los abortos.
Llamativamente, se observa que el grupo de cerdas paridas, que se hallaba en un piquete contiguo no presentaban lesiones de piel como las del grupo de hembras problema. Se intuyó que el comportamiento materno de protección de la camada indujo a las cerdas paridas a permanecer dentro de la paridera y no exponerse a ese "lavado" ocasionado por la
lluvia previa.
Discusión
Evidentemente la situación genera un debate de características inéditas, ya que no se halla en la bibliografía consultada experiencias que acrediten una correlación entre la irradiación solar directa ---> lesión cutánea ---> aborto.
Se entiende que un órgano tan importante como la piel, al ser expuesto a los rayos UV desencadena un proceso inflamatorio generalizado, con liberación de mediadores químicos
responsables de la respuesta inmunológica de la fase aguda. Esta circunstancia podría estar relacionada con la falla reproductiva en cuestión, no obstante queda mucho por investigar sobre el particular. Ante tal interrogante queda solamente tomar medidas preventivas apuntando a minimizar la exposición de las cerdas en gestación a la irradiación solar directa.
Situación Actual. Sugerencias.
Ante la carencia de resultados de investigaciones pertinentes a
resolver esta incógnita, se tomaron medidas practicas preventivas, consistentes en no exponer a las cerdas al sol cubriéndolas con sombras adecuadas sean naturales o no, y /o confinarlas a corrales techados.
Para ésta temporada en éste establecimiento se utilizan las instalaciones de engorde (pista de frente abierto) a la que se le adoso un toldo de media sombra del 80%, lugar donde se controla a las cerdas hasta los cincuenta días de preñez y luego se las destina a piquetes
sombreados naturalmente, pero además se le construyó un cobertizo con media sombra.
En este momento las cerdas manifiestan un comportamiento normal, no registrándose fallas reproductivas de tipo abortivas, como en años anteriores y la desaparición de lesiones cutáneas inflamatorias, compatibles a quemaduras solares.
Por MV Roberto M. Barrera, consultor privado, miembro de A.Con.Te.Ce.
Fuente: A.Con.Te.Ce.(www.acontece.com.ar)