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Genética qué hacer? Incursionando en líneas híbridas

Desde tiempos inmemoriales la cría de los animales domésticos ha implicado algún tipo de selección.

Hasta fechas relativamente recientes, las bases en que se fundamentaba la selección eran sencillamente las proporcionadas por la experiencia que se transmitía de una generación de criadores a la siguiente. También la impregnación materna, la telegonía y algunas supersticiones e ideas erróneas fueron igualmente transferidas.

Ya a principios del siglo XVIII Robert Bakewel reconocido ganadero fue el primero en practicar la prueba de la descendencia. A fines del XIX Francius Galton introdujo los métodos estadísticos en el estudio de la herencia y es considerado el fundador de la Biometría. Su ley de la herencia ancestral aunque errónea no impide considerarlo como pionero de la herencia cuantitativa.

Las leyes de la herencia formuladas por el monje austríaco Gregorio Mendel, ley de la segregación y ley de la distribución independiente abrieron el camino a numerosas investigaciones en cantidad de países.

En los comienzos del siglo XX el matemático inglés Hardy y el médico genetista alemán Weinberg, habían formulado, de forma completamente independiente lo que actualmente se conoce como ley de Hardy-Weumberg, que en conjunto con los trabajos de Fisher y Wright representan los fundamentos de la genética de poblaciones.

Las transformaciones que ocurrieron desde Bakewel a la fecha, que implicaron 300 años de investigación y desarrollo científico tecnológico, con toda seguridad, que serán superadas a un ritmo vertiginosos, de la mano del gran desarrollo de la informática y las comunicaciones. Es aquí donde quiero poner un paréntesis para preguntarnos ¿qué hacer?, se me ocurre que el consultar a cada uno de los participantes de la cadena que va desde la empresa de genética hasta el consumidor, para recabar información de cuales son sus expectativas con relación a la carne de cerdo, es el camino indicado para obtener la respuesta.

El consumidor: la exigencia promedio es, primero el precio, presiona fuertemente para que sea lo más barata posible; pensemos que hace 50 años el hombre gastaba un porcentaje más elevado de sus ingresos en la alimentación, hoy paga cable, telefonía celular, indumentaria, vehículos, etc. Y segundo no quiere ver grasa en el corte elegido por múltiples razones.

El carnicero: espera  que su mercadería tenga el mínimo de grasa posible.

El industrial: la mayor cantidad de carne posible, con carne y grasa de buena calidad para elaborados y no demasiada grasa para poder colocarla en fresco.

El matadero: un cerdo que tenga un rendimiento vivo/canal que sea lo más alto posible y lo más homogéneo posible.

El productor: el máximo de kilos de cerdo producidos en el mínimo de tiempo posible y de la forma más económica por cada F1 presente en la granja.

El multiplicador: el máximo de reproductoras producidas por abuela presente en la granja.

Resulta fácil comprender lo difícil que es satisfacer con una sola propuesta genética los objetivos a veces encontrados  de quienes forman una secuencia desde el multiplicador de reproductoras hasta el consumidor. Es por ello que las principales empresas de genética en el mundo, las que mitigan el hambre de millones de personas  a través  del producido por sus reproductoras, ofrecen al productor  una variedad de líneas para que éste pueda encontrar la genética que mejor resulte a sus intereses económicos.

Volvamos al núcleo

Los objetivos de selección y criterios necesitan ser evaluados y actualizados regularmente. La cadena completa de producción desde el hato de bisabuelos (GGP) directamente hasta el consumidor de la carne producida, contiene muchos eslabones, que pueden cambiar rápidamente en respuesta a las fuerzas dl mercado. El hato de GGP está muchos años por delante del mercado comercial, por la tardanza de la genética, razón por la cual las decisiones a este nivel deben anticipar  el cambio futuro y una decisión equivocada puede dejar a una empresa de genética fuera del mercado.

Hace dos décadas que los programas de mejoramiento genético dividen en líneas para machos terminales por un lado y líneas para madres por otro, la producción de reproductores.

Desde la década del 80 se ha avanzado mucho en lo que respecta a contenido de carne y grasa de las carcasas y concomitantemente una reducción marcada de la conversión alimenticia, por lo que en el pasado reciente y en el futuro el número de lechones nacidos por parto parece ser uno de los puntos más destacados a abordar por los genetistas.

Línea hembras

1)    Número de lechones nacidos vivos.
2) Rendimiento de producción de leche de la cerda.
3) Número de tetas viables a la selección.

Líneas machos terminales

1)   Tasa de crecimiento (GDP)
2)   Conversión alimenticia (CA)
3) Evaluación del producto
4) Contenido de carne magra
5) Calidad de la carne (P.H.. exudación, color, grasa intra-muscular)
6) Calidad d la grasa (ácidos grasos presentes)
7) Número de lechones nacidos vivos.

Una producción eficiente de cerdos está muy influenciada por el incremento del número de lechones nacidos. Este es uno de los aspectos más importantes desde el punto de vista económico y es fisiológicamente complejo. El tamaño de la camada es la expresión final de numerosos parámetros para interactúan para esa dirección.

Parte de la conferencia titulada "Genética: ¿Qué hacer? Incursionando en líneas híbridas".
Dictada por Alejandro Wust - Consultor Privado y Director Técnico, Bravestar
Avícola 2000 en conjunto con Porcinos

 

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