Para ello, comenzó con 186 cerdos
afectados por colitis, que dividió en cuatro grupos y administró ninguno, uno o la combinación de dos antibióticos, inyección de tiamulina y carbadox en pienso.
Los cerdos se pesaron cada 15 días y se evaluaron para diarrea semanalmente. Al contrario de lo que predecían, tanto investigadores como productores, no se encontraron diferencias significativas respecto al índice de conversión entre los distintos grupos y el crecimiento diario de los cerdos no tratados prácticamente no disminuyó
respecto al resto.
Los cerdos que no recibieron antibiótico presentaron diarreas más frecuentes y más severas que los que recibieron uno o más antibióticos.
Las conclusiones del estudio fueron que los tratamientos con antibióticos redujeron los problemas de diarrea pero que la colitis no tuvo una gran incidencia en los parámetros productivos.
Dewey da dos posibles explicaciones a estos resultados:
La primera es que a pesar de que la colitis provoca diarrea, no causa serios problemas
en los cerdos, de manera que los cerdos afectados alcanzan niveles productivos similares a los sanos.
La segunda es que las condiciones sanitarias no son las mismas a nivel experimental que en las granjas, donde pueden intervenir otras bacterias empeorando la colitis y sus efectos. La limpieza de las corralinas puede ser un factor esencial en la reducción de los problemas de colitis al mínimo.