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Leche de calidad higiénico sanitaria adecuada

Actualmente la calidad del producto en origen es tenido en cuenta no sólo por la industria, sino que los mismos consumidores comienzan a interesarse por este tema.

Las usinas lácteas realizan una muy buena publicidad cuando la leche que procesan tiene una adecuado nivel higiénico sanitario desde el mismo tambo (calidad de origen). A su vez, bonifican al productor de acuerdo a la calidad de su producto.

Básicamente hay dos análisis que se realizan en laboratorio: unidades formadoras de colonias (UFC) y conteo de células somáticas (CCS).

El de UFC no es mas que un recuento de bacterias por mililitro de leche (UFC/ml). Los valores exigidos pueden variar de una usina a otra, pero en general debe ser inferior a 300.000 para lograr una bonificación de hasta el 10 %, aunque una buena meta sería obtener menos de 100.000 UFC/ml. Este análisis es un indicador de la higiene con que se obtiene el producto y, en general, un alto número de UFC puede solucionarse con relativa facilidad mediante una rutina de ordeñe adecuada y estrictas normas higiénicas.

El CCS sirve principalmente para evaluar el estado sanitario de la ubre, fundamentalmente mastitis, y consiste en contar los distintos tipos de células que se originan en el animal y que se eliminan a través de la leche. Su cantidad debe ser menor a 500.000 por mililitro y permite alcanzar hasta un 10 % de bonificación. En este caso una buena meta sería lograr un CCS menos a 350.000 /ml. Cuando se registran CCS altos, la solución no es tan sencilla y habrá que pensar en una lucha constante a largo plazo.

En resumen, las UFC hacen referencia a la higiene y el CCS a la sanidad del producto obtenido en el tambo.

Recomendaciones para Mejorar la Higiene de la Leche

Para mejorar la higiene en el tambo deben utilizarse productos de limpieza de calidad reconocida y debe implementarse una rutina de ordeñe adecuada. A continuación se realizan algunas sugerencias respecto a esta última, que cada productor deberá adecuarlas a la situación particular de su establecimiento.

1. Antes del ordeñe.

a) Lavar específicamente los pezones con agua limpia, utilizando sólo la cantidad necesaria. En caso de no contar con agua potable, agregar una tapita de lavandina en un balde de 10 litros, 20 minutos antes de iniciar el trabajo. No usar la misma agua para más de una vaca.

b) Secar con toallas de papel descartables (papel tipo almacén o cualquier papel absorbente, incluso de diario). No es recomendable usar trapos porque estos son vehículo de contagio entre animales.

c) Eliminar los primeros chorros de leche en un recipiente con una media oscura en la boca para detectar grumos de mastitis. No eliminarlos en el suelo porque se produce contaminación.

d) Trabajar con las manos limpias, lavárselas cuantas veces sea necesario. Mantener el piso debajo de la vaca limpio, así como el exterior de la garra.

2. Al finalizar el ordeñe.

a) Aplicar sellador de pezones antes de los 2 minutos de retiradas las pezoneras. Cargar el aplicador con la cantidad suficiente y necesaria para completar el ordeñe con el mínimo desperdicio.b) Sumergir completamente el pezón en el producto sellador. Usar copas limpias y sanas para la aplicación de éste.

c) No volver el sobrante de producto sucio al recipiente con producto limpio.

3. Cuidados a tener con la leche.

a) Procurar hacer un refrescado de la leche inmediatamente luego del ordeñe. El refrescado previo permite un ahorro de hasta un 40 % en el consumo de energía del equipo de frío.

b) Filtrar perfectamente la leche, con filtros sanos y limpios.

c) No introducir en los tachos elementos y recipientes que no se encuentren bien higienizados.

d) Mantener los tachos tapados para evitar la introducción de impurezas. Así mismo, no abrir la cuba innecesariamente.

4. Lavado de la ordeñadora y de los tachos.

a) Lavar la ordeñadora y los tachos después de cada ordeñe, utilizar siempre agua potable limpia.

b) Realizar previamente un enjuague con agua fría o tibia.

c) Lavar con agua caliente (entre 60 y 65 ºC para línea de leche y 40 a 45 ºC para ordeñadora al tacho) y con la cantidad suficiente de detergente, según el tipo de agua. Lavar cada tacho con agua nueva, no pasar el detergente de un tacho a otro.

d) Utilizar todos los días detergente alcalino, que elimina la grasa de la leche, y una vez por semana, como mínimo, usar detergente ácido, que remueve la piedra de leche.

e) Desarmar las unidades de ordeño y limpiar con cepillos las pezoneras y las garras, refregar todas las mangueras, por dentro y por fuera.

f) Utilizar productos de buena calidad, principalmente en caso de contar con un equipo con línea de leche.

g) En caso de usar desinfectantes luego del lavado, enjuagar bien el equipo antes del siguiente ordeñe.

h) Lavar el tanque de frío inmediatamente después de vaciarlo, no verter nunca leche sobre restos anteriores.

i) Lavar todos los días el piso de la sala de ordeñe. Para que ello sea posible, el mismo debe contar con la pendiente adecuada para la eliminación del agua y encontrarse en buen estado de conservación.

Recomendaciones para mejorar la sanidad de la leche

En líneas generales se trata de realizar un manejo adecuado para disminuir la incidencia de mastitis, principal causa de los altos niveles en el CCS. Resulta conveniente efectuar análisis para el diagnóstico de brucelosis, dado que la misma también incide en el CCS. Animales que resultaren positivos a esta última deben ser eliminados del rodeo.

Cuando los análisis revelan un CCS alto debemos atacar el problema por diversos frentes, ya que el origen del mismo es de naturaleza variada.

1. Evitar el estrés.

a) Cualquier tipo de estrés (nutricional, sanitario o de manejo) influye sobre la sanidad de la ubre.

b) Si la situación de estrés es pasajera se producirá retención de leche por incidencia hormonal en el mecanismo de bajada.

c) Si se prolonga en el tiempo (disminución brusca en la calidad de la alimentación, por ejemplo) el animal tratará de adaptarse a su nueva situación con la consecuente disminución en la producción, lo que lleva a la pérdida de células mamarias que son eliminadas con la leche, elevando el CCS.

d) Manejar a los animales con tranquilidad, evitando la presencia de perros.

e) No realizar cambios bruscos en la rutina.

f) Realizar los tratamientos sanitarios inmediatamente después de uno de los ordeñes, para disminuir el efecto de retención de leche.

2. Control de la máquina de ordeñe.

a) Regular adecuadamente el nivel de vacío, según el tipo de máquina que se posea.

b) Controlar que no haya fluctuaciones en el vacío. Esto puede deberse a un diseño inadecuado de las tuberías o las unidades de ordeñe, a un incorrecto mantenimiento del equipo o a una rutina de ordeñe inapropiada.

c) Otros puntos a considerar son: diseño y funcionamiento de los pulsadores, diseño de las pezoneras y de la línea de leche y capacidad del colector.

3. Manejo de los animales.

a) Verificar que las vacas hayan superado totalmente la etapa de calostro antes de hacerlas entrar al tambo.

b) No descuidarse en el control de mastitis clínica, separar la leche de las vacas con problemas e iniciar tratamiento con antibióticos inmediatamente.

c) El ordeñe debe realizarse completo, sin dejar restos de leche en la ubre.

d) Utilizar una adecuada rutina de secado teniendo en cuenta los siguientes puntos: no mezclar en el tanque la leche de las vacas que se ordeñan cada 24 hs. (puede destinarse a las terneras), completar el secado privando al animal de alimentos y agua durante 24 a 48 hs., utilizar antibióticos sistémicos de amplio espectro y pomos de secado. La rutina recomendada es la siguiente:

- Ordeñar cada 24 hs. durante 5 días como máximo.

- El 5º día aplicar una dosis de algún antibiótico de larga acción.

- Someter al animal a un estrés alimenticio de 24 a 48 hs.

- Realizar el último ordeñe y aplicar pomos de secado.

Conclusión

En la actualidad la rentabilidad de toda empresa agropecuaria depende, en gran medida, de la eficiencia con que se trabaje. Los márgenes, en este caso, son cada ves más estrechos. De esta manera, lograr un producto de excelente calidad no solo permite obtener mayores bonificaciones, sino también mayores producciones: una ubre enferma (con mastitis o brucelosis) produce entre un 10 y un 20 % menos. La eficiencia es fruto de una meticulosa rutina de trabajo, que debe ser constante y persistente en el tiempo. Realizando siempre los ajustes necesarios para mejorarla a fin de superarse constantemente, acorde al actual contexto de alta competitividad.

Autor: Ing. Zoot. Adolfo C. de la Vega - Departamento de Producción Animal
Facultad de Agronomía y Zootecnia UNT

Fuente: Revista Agrovisión
 

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