Si bien compitieron en un principio los equipos doble tracción articulados
con los rígidos de tracción delantera asistida, estos últimos han prevalecido en la preferencia de los productores.
Las razones se originan en la maniobrabilidad de este tipo de equipos para el trabajo con las sembradoras de siembra directa. Esta forma de uso del tractor se ha extendido juntamente con la técnica de siembra directa, que ha alcanzado el 28 % de la superficie cultivada, equivalente a unas 7.270.000 has.
Es por ello que se evaluaron los principales parámetros de tracción en ambas situaciones, se espera que estos resultados sirvan para determinar la conveniencia o no de la conexión de la TDA, según las diferentes situaciones de trabajo.
Se evaluó en forma directa el esfuerzo de tracción, la velocidad real de avance, el nivel de patinamiento y el régimen de funcionamiento del motor. Sobre la base de ensayos a la toma de potencia se estimó el consumo de combustible para cada situación.
La conexión de la TDA resultó ventajosa en todas las situaciones cuando el coeficiente de tracción fue superior a 0.4, (a partir de un nivel de esfuerzo cercano al 40% del peso del tractor), esto significa que ante situaciones de media y alta demanda de esfuerzo, resulta conveniente la conexión de la TDA, si bien con menores niveles de esfuerzo se observó un mejor comportamiento de la TDA, no se observaron diferencias significativas desde el punto de vista estadístico con la TS.
Otro punto destacable de estos estudios fue el efecto del tipo de suelo, se observó un mejor comportamiento en suelos duros, y una mayor diferencia entre los tipos de tracción a medida que la superficie era más blanda.
Autor: Ing. Agr. Marcos Pincu
Fuente: Boletín del Instituto de Ingeniería Rural (IIR) – INTA