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Las cosechadoras de soja deben ser bien reguladas

La rentabilidad de la soja está directamente relacionada a las condiciones en que se ha realizado el cultivo y en las que este llega a la cosecha, pero todos los cuidados y esfuerzos invertidos durante este período serán en vano si no se efectúa una recolección eficiente.

Estudios realizados por el INTA, según la revista "A Campo", demuestran que, en promedio, las pérdidas de cosecha representan un 7,44% del rendimiento potencial. Sin embargo, esta cifra puede reducirse a la mitad cuando se toman ciertos recaudos al momento de cosecha.

Técnicamente hablando, el momento ideal de la cosecha es cuando el grano llega al 16% de humedad. En ese punto pueden ser almacenados sin problemas y la planta presenta poca susceptibilidad al desgrane, disminuyendo las posibilidades de pérdida de precosecha y por cosechadora. Con menos de 13,5% de humedad las vainas se abren muy fácilmente y aumentan ostensiblemente las pérdidas de precosecha, además de presentar un grano con mayor susceptibilidad al daño mecánico provocado por la máquina cosechadora.

El 71% de las pérdidas ocasionadas por la cosechadora son debidas al cabezal. Allí las cuchillas y puntones cumplen un rol vital. Las cuchillas deben estar perfectamente afiladas y la luz entre estas y los puntones no pueden ser mayor a 0,4 mm, ya que esto permitirá al sistema la posibilidad de macar la planta antes de cortarla y al hacer esto la sacudiría, desprendiendo una alta cantidad de vainas.

El 13 % de las pérdidas se origina en ramas sueltas con vainas que se pierden por una mala regulación del molinete, y un 10% en la inadecuada altura de corte y arrastre de las plantas en la barra como consecuencia de estar trabajando a una velocidad de avance mayor a la capacidad de corte (el avance debe ser de 7,5 km. por hora). Por último un 7% se pierde por vainas sueltas que se desprenden al frotarse entre ellas.

Es muy importante que la cosechadora cuente con una plataforma con barra de corte flexible y copiador de terreno, lo que permite cortar bien abajo siguiendo los desniveles del suelo y disminuyendo la entrada de tierra al sistema. Por otra parte, para obtener el máximo rendimiento es importante regular la sensibilidad del sistema y mantener en buen estado los patines y palpadores, que deben dar una respuesta rápida y eficiente al cabezal.

La regulación del molinete en condiciones normales de trabajo, con material de altura de corte y sin revolcar, debe ser de 15 a 20 centímetros por delante de la barra de corte. Las puntas de los dientes deben penetrar hasta la mitad de las plantas y su velocidad de rotación debe ser un 15% mayor que la de avance de la máquina.

El sinfín debe ser regulado de manera tal que el traslado lateral del material cortado sea realizado en forma pareja, suave y con la planta vertical para evitar el desgrane, con el consiguiente retorno de granos en la parte central del cabezal. La planta sólo debe cambiar de posición al ser tomada por los dedos retráctiles.

La soja no presenta mayores dificultades en la separación y limpieza debido a la gran diferencia de peso específico que existe entre el grano y el material no grano. No obstante si el caudal de aire es exagerado, el grano es arrastrado por la corriente de aire fuera del zarandón. Y si, por el contrario, el aire es débil, no limpia las cribas y la granza obstruye los alvéolos. En ambos casos se producen pérdidas de granos. Por eso, para asegurar un correcto flujo de aire, se debe hacer una parada violenta de la cosechadora verificando que el primer tercio del zarandón se encuentre limpio.

Fuente: Suplemento Rural, La Gaceta – Tucumán

 

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