Bancos, industrias y empresas de servicios, fueron informadas a tiempo que el ministro estará hoy, desde las 9 de la mañana, en el Parlatino (edificio del Parlamento Latinoamericano) cerca del centro de la ciudad. Se eligió esa sede porque es
la única que posee un auditorio con capacidad para albergar a mil personas.
A esa cita no irán los ejecutivos de las empresas. En la primera fila estarán directamente sus dueños (o presidentes de los directorios). Y esto es por dos razones. Primero, porque Cavallo siempre convoca a las cúpulas (es decir, a los dueños de los negocios) por su prestigio personal. Pero esta vez, porque hay un tema más importante sobre el que informarse y discutir: la reforma a la Ley de
Convertibilidad, que busca introducir el euro como nueva moneda para calcular el valor del peso, en igualdad de condiciones que el dólar.
En los medios financieros locales se preguntan si esto será una "devaluación encubierta". Y es a esa cuestión a la que deberá responder Cavallo. La reacción a sus palabras se conocerá a la tarde, cuando operen a pleno los mercados financieros domésticos y la Bolsa de San Pablo.
La prensa brasileña aseguró que la iniciativa de Cavallo de
desembarcar en esta capital fue alentada por el presidente del Banco Central brasileño, Arminio Fraga, quien habló por teléfono con Cavallo el lunes por la tarde.
El escenario brasileño con el cual se encontrará hoy el ministro es el siguiente: ayer el precio del dólar volvió a batir un récord, se ubicó en la línea de 2,2 real por cada billete de EE.UU. Hay razones internas brasileñas que explican este fenómeno. Desde denuncias de corrupción contra personajes de la vida política local
(entre ellos, el presidente del Senado, Jader Barbalho) hasta la convicción de que las cuentas externas brasileñas están empezando a dar mal. Además, entre los analistas se teme una estampida inflacionaria por la subida del dólar contra el real.
Fuente: Clarín (18/04/01)