volver a Página PrincipalPágina PrincipalNewsletterEventos
ComuníqueseClima

 

 

Manejo de la cancrosis de los citrus en lotes de sanidad controlada

La cancrosis de los citrus, cuyo agente causal es la bacteria Xanthomonas axonopodis pv. citri (Hasse) Vaut. (sinónimo= X. campestris pv. citri (Hasse) Day.) es una enfermedad ampliamente difundida en todas las provincias del litoral argentino: Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Formosa, Misiones, Santa Fe y Buenos Aires.

También está presente en las zonas limítrofes de Paraguay, Uruguay y Brasil y otros países en el resto del mundo. Ataca a todas las especies y variedades de citrus, tanto portainjertos como cultivares de copa.

Síntomas

Los síntomas más importantes son cancros (lesiones corchosas) en hojas, ramitas, frutos y tallos. También ocurre defoliación y caída de frutos cuando el ataque es muy fuerte. Los plantines con cancros en el tallo son difíciles de injertar pues las bacterias se multiplican en la herida y forman un cancro corchoso que hace que el injerto no prenda.

Si las lesiones de cancrosis son invadidas por bacterias del género Pseudomonas se verán manchas cloróticas concéntricas circulares bien marcadas y las lesiones se tornarán rojizas. Este síntoma es muy común en pomelo en Otoño.

Los síntomas de sarna en portainjertos pueden confundirse con los de cancrosis, se los diferencia porque la sarna forma cada síntoma sólo en el haz o el envés de la hoja mientras que cada cancro siempre se forma en ambos lados simultáneamente.

Agente causal

El agente causal de la cancrosis de los citrus en la Provincia de Corrientes es la  bacteria Xanthomonas axonopodis pv. citri  (sinónimo: X. campestris pv. citri), cepas del grupo A.

Especies y cultivares atacados. Patogenia

Son susceptibles todos los citrus, tanto portainjertos o variedades usadas como copa. Entre las especies más plantadas en la zona, los pomelos y las naranjas tempranas son muy atacados. Algunos tipos de mandarinas, como las clementinas, Murcott y Ellendale y los limones también pueden infectarse mucho cuando las condiciones del ambiente son muy favorables.

La bacteria penetra en el tejido joven de frutos, hojas y ramitas y se multiplica hasta formar el clásico cancro o lesión corchosa. Las hojas con heridas causadas por viento o granizo son susceptibles aún cuando estén maduras y pueden infectarse si hay lluvias antes de que cicatricen.

Las bacterias necesitan agua para emerger de los cancros existentes y cierta presión para penetrar en otros tejidos. Por lo tanto las lluvias acompañadas de viento son los factores climáticos necesarios más importantes para lograr la infección.

Luego de penetrar por los estomas a los espacios intercelulares la bacteria se multiplica y puede verse el síntoma en condiciones de campo después de 20 días si el que observa es una persona muy entrenada en reconocimiento, otras recién pueden distinguir los síntomas 30-40 días después de la infección. Las temperaturas bajas retrasan la aparición de los síntomas pero no impiden la infección. 

Otro factor que aumenta la intensidad de la enfermedad es el daño del minador de los citrus pues las heridas provocadas por este insecto en el mesófilo son puertas de entrada para la bacteria de la cancrosis, además de eliminar la protección de la epidermis.

Daños en plantas adultas

La cancrosis disminuye el valor comercial de la fruta por los síntomas corchosos de diferente tamaño que afectan la corteza y bajan la calidad externa. Provoca la caída de fruta muy afectada de cualquier tamaño. Afecta el desarrollo de la planta por la defoliación y consiguiente debilitamiento.

Los costos de control no son altos en relación con otras enfermedades y otros agroquímicos como insecticidas y fertilizantes. El mayor daño económico está en su condición de enfermedad cuarentenaria. Los países que no tienen la enfermedad prohíben la entrada de fruta con síntomas o provenientes de lotes y/o zonas afectados.

Manejo en lotes para exportación

La cancrosis es una enfermedad cuarentenaria, muchos países y/o regiones que no tienen plantaciones cítricas afectadas prohíben la entrada de fruta enferma y/o portadora de la bacteria causal. Basado en los resultados de las investigaciones y los logros en el manejo de la cancrosis, se ha propuesto efectuar la producción para exportación a países con restricciones cuarentenarias en lotes llamados "de sanidad controlada".

La decisión final sobre los requisitos de la fruta para exportación y la certificación de los lotes y la fruta procesada, corresponde a los organismos de fiscalización sanitaria (SENASA) de acuerdo con los requisitos impuestos por los países importadores. Las tareas de monitoreo de quintas y muestreo de fruta las realiza el SENASA directamente o a través de las organizaciones provinciales o regionales de sanidad citrícola. Los métodos usados son adaptados a cada situación y pueden revisarse periódicamente según el desarrollo de los planes piloto y de los nuevos conocimientos técnicos. 

Lotes de "sanidad controlada"

Para evitar el rechazo de la fruta para exportación, debe ser cosechada de lotes especialmente seleccionados para ese fin y sin presencia de la enfermedad ni de la bacteria causal de la cancrosis, estos lotes reciben el nombre de "lotes de sanidad controlada" y es aconsejable que sean seleccionados por el productor en las quintas más aisladas de otras plantaciones cítricas.

Cada lote destinado a fruta para exportación debe estar individualizado en un mapa de la quinta y se recomienda que esté ubicado como mínimo a una distancia de 200 metros de lotes infectados, para disminuir la posibilidad de reinfección. Las plantas cítricas (si hubieran) ubicadas entre el/los lote/s y el límite de 200 metros se considerarán como borduras libres de cancrosis.

Los lotes para exportación pueden mantenerse libres de cancrosis mediante un trabajo permanente de inspección (monitoreo sistemático de la enfermedad (síntomas) y de la bacteria causal (mediante métodos directos e indirectos)) y la aplicación de las recomendaciones que a continuación se describen:

1. Cortinas rompeviento

Es imprescindible la instalación de cortinas rompeviento en el perímetro y la división de lotes. Se comprobó experimentalmente que las cortinas son muy efectivas para la prevención de las infecciones sólo hasta una distancia de 2-5 veces su altura y deben estar ubicadas preferentemente de este a oeste para disminuir la velocidad de los vientos del sur que acompañan a las lluvias. La separación entre las cortinas dependerá de la altura. Se pueden usar cortinas de árboles como eucalipto, pino, grevilea y casuarina o de malla plástica.

Cortinas en viveros: Para un adecuado control de la enfermedad deben instalarse cortinas rompeviento en todo el perímetro del vivero y dividir cada parcela a la distancia adecuada de acuerdo a la protección brindada por su altura. Pueden ser cortinas verdes de diversas especies de árboles y arbustos o una instalación de malla plástica.

Cortinas en plantación: Para disminuir la posibilidad de reinfección es imprescindible la instalación de cortinas rompeviento en los lotes de sanidad controlada, distanciadas según el criterio descripto más arriba.  Se recomienda además instalar cortinas en todo el perímetro de cada lote. Se pueden usar cortinas de árboles como eucalipto, pino, grevilea y casuarina o malla plástica. Las cortinas deben diminuir la velocidad del viento sin cortar totalmente la circulación del aire.

2. Saneamiento (Desinfeccion)

Las tareas de saneamiento (desinfección) son importantes en el manejo de los lotes de sanidad controlada. Se recomienda la desinfección de la ropa y guantes de los cosecheros y de todas las herramientas (tijeras, cajones, escaleras) y maquinarias usadas en el lote. Los desinfectantes recomendados son: amonio cuaternario (para máquinas y tractores), fenoles, soluciones iodadas de ácido fosfórico, solución clorada (para herramientas) o alcohol 70 % (para las manos). Los productos comerciales que contienen desinfectantes se usan en la producción de aves y otras industrias. Se deben usar en las dosis recomendadas por los fabricantes.

Los desinfectantes se pueden aplicar con aspersores, mochilas o pulverizadoras del tamaño adecuado según el material a desinfectar.

3. Poda selectiva

Se debe realizar la poda localizada y/o defoliación manual o con herbicidas, de los frutos, hojas o ramitas afectados, para eliminar el inóculo. Esta práctica debe iniciarse preferentemente en otoño-invierno. Las brotaciones nuevas que se produzcan deben protegerse con pulverizaciones, aplicadas en el momento susceptible de los brotes, en cualquier época del año.

4. Control del minador

Es importante realizar el control del minador de los citrus. Las heridas que provoca este insecto son puertas de entrada para la bacteria causal de la cancrosis pues ataca hojas muy nuevas, deja heridas en el mesófilo y rompe o elimina la epidermis. Se debe realizar el control recomendado para esta plaga.

5. Cosecha Selectiva

La cosecha de la fruta a exportar debe ser selectiva. Se recomienda la extracción  previa del lote de toda la fruta que no reúna las condiciones requeridas para exportación.

6. Desinfección de la fruta cosechada

La fruta debe desinfectarse en el galpón de empaque. Los únicos desinfectantes aceptados por el mercado externo son el orto fenil fenato de sodio y el hipoclorito de sodio. La fruta procesada debe someterse a inspección por los organismos correspondientes para su certificación como libre de cancrosis.

7. Pulverizaciones

Se deben hacer pulverizaciones preventivas con cobre y mancozeb que cubran los frutos en crecimiento y todas las brotaciones en el momento susceptible (brotaciones de 10-14 días de edad). Las pulverizaciones pueden hacerse con máquinas a manguera, turbina o "speed-sprayer", con preparaciones diluidas o concentradas.

El depósito de producto debe cubrir toda la superficie de los frutos y ambos lados de las hojas. Si las plantas son muy altas y la pulverización no llega a las ramas superiores estas deben podarse, de lo contrario pueden ser fuentes de inóculo para toda la planta.

Es preferible pulverizar cada brotación muy temprano antes que demasiado tarde. Si hay probabilidad de lluvia debe pulverizarse antes de que esto ocurra pues las infecciones se producirán con la lluvia y los productos ya no tendrán efecto sobre las bacterias que han penetrado el tejido cítrico. Los productos depositados sobre hojas y frutos se redistribuyen con cada lluvia y cubren las partes antes desprotegidas y así actúan matando a las bacterias antes de su penetración. No se recomienda el agregado de adhesivos que pueden fijar demasiado el cobre evitando que se solubilice.

Momento de pulverización en almácigos, viveros y plantaciones nuevas: Los almácigos y viveros pueden mantenerse libres de la enfermedad mediante pulverizaciones cada 14 días en el período de crecimiento (Agosto/Abril), cuando las brotaciones son permanentes. Las plantaciones nuevas (hasta 5 años) se pulverizan cada tres semanas en el mismo período.

Productos recomendados (dosis por 10 litros)

Productos cúpricos a 15 g de cobre metálico (30 g del producto comercial al 50 %) mezclados con 20 g de mancozeb 80 %. El agregado del mancozeb al cobre es imprescindible para controlar las cepas bacterianas resistentes al cobre. Los productos cúpricos más efectivos son: Sulfato de cobre tribásico micronizado (polvo mojable [PM]), oxicloruro de cobre micronizado (PM), hidróxido de cobre micronizado (PM) y óxido cuproso micronizado (PM).

Momento de pulverización en plantas adultas: Las pulverizaciones deben coincidir con la brotación en desarrollo. El momento recomendado es cuando la mayoría de los brotes tengan las dos primeras hojas al 75 % del tamaño final y las demás hojas en expansión. Este período corresponde aproximadamente a los 14 días del comienzo de una brotación.

Las quintas de plantas adultas se deben pulverizan en los siguientes  momentos:

1º) Plena floración y primera brotación (Agosto/ Septiembre).

2º) Postfloración, a los 30-40 días de la primera; corresponde a frutos de 1 cm de diámetro promedio (Septiembre/ Octubre).

3º) Frutos de 2-4 cm (Noviembre/ Diciembre); brotación en estado susceptible.

4º) Frutos de 4-5 cm (Diciembre/ Enero); brotación en estado susceptible.

Otras pulverizaciones: En el momento susceptible de cualquier otra brotación abundante que se produzca después de la anterior. El estacionamiento de las fertilizaciones permitirá que las brotaciones sean más parejas.

Productos recomendados (dosis para 1000 litros)

Productos cúpricos: 1,5 kg de cobre metálico por cada 1000 litros de agua. Los productos con 50 % de cobre metálico se usan al 3 por mil (3 kg en 100 litros). Agregar 2 kg de mancozeb (si es de 80 % de principio activo) cuando se haya detectado resistencia al cobre. Los productos cúpricos más efectivos son: Sulfato de cobre tribásico micronizado (polvo mojable [PM]), oxicloruro de cobre micronizado (PM), hidróxido de cobre micronizado (PM) y óxido cuproso micronizado (PM).

Resistencia al cobre en las cepas bacterianas causantes de cancrosis

Cuando se haya determinado mediante el análisis correspondiente, que existe resistencia al cobre en algún lote y/o quinta se debe agregar a la solución de cobre (3 por mil) el fungicida mancozeb 80 % a una dosis de 2 kg cada 1000 litros de agua.

La resistencia al cobre de las bacterias fitopatógenas es un fenómeno descripto recientemente. Luego de un riguroso monitoreo de las poblaciones naturales de la bacteria causal  se han determinado los niveles de sensibilidad al cobre. A partir de Abril de 1994 se comenzaron a aislar cepas de la bacteria causal de la cancrosis que son resistentes al cobre.

Los trabajos realizados en la EEA INTA Bella Vista (Ctes.) demostraron que se restituye la acción bactericida del cobre al mezclarlo con mancozeb, como ocurre con otras bacterias fitopatógenas. No es una reacción de sinergismo pues el mancozeb no actúa como bactericida sino sólo libera al cobre para que vuelva a actuar. Se debe realizar la mezcla en el momento de pulverizar, en el mismo tanque y nunca aplicarse los productos por separado. Otras mezclas están en etapa de experimentación y todavía no pueden recomendarse. La resistencia al cobre sólo puede determinarse en laboratorio, el análisis debe realizarlo personal adiestrado y se debe trabajar con testigos positivos y negativos. 

Otros lotes: Los lotes que no cumplan con los requisitos expuestos y no puedan ser proveedores de fruta para exportar pueden seguir en el programa de monitoreo y control para la temporada siguiente o cuando cumplan con las condiciones exigidas por los organismos de contralor.

Observaciones

En lotes muy afectados se pueden necesitar entre 2 y 3 años del control recomendado para bajar el nivel de inóculo y por lo tanto la infección.

La temporada de crecimiento comienza en citrus con la floración de Agosto-Septiembre y el ciclo anual de la cancrosis comienza en ese momento. Aún cuando se vea menor cantidad de síntomas en el comienzo de la estación de crecimiento, las primeras pulverizaciones recomendadas en cada ciclo son las más importantes porque evitan la acumulación de inóculo (lesiones en hojas y frutos). Cada lesión vieja (de temporadas anteriores) tiene 10.000 bacterias. Las lesiones de la temporada presente tienen 1.000.000 de células bacterianas cada una y por lo tanto constituyen fuentes de inóculo muy importantes.

Si un lote no se pulverizó al comienzo del ciclo el control en el resto de la temporada no será muy eficaz. Un lote que se descuidó hasta Diciembre tendrá mucha cancrosis el resto de la temporada aunque se pulvericen muchas veces desde esa fecha.

El control de cancrosis es más efectivo cuando menor es la intensidad de la enfermedad.

Las lluvias con viento que ocurren en primavera favorecen el desarrollo de la cancrosis. En los años en que estas lluvias son muy frecuentes el control es menos efectivo, especialmente si el nivel de inóculo es muy alto.

Antecedentes importantes para las restricciones cuarentenarias

Las cuarentenas se imponen sobre los patógenos y partes vegetales que los transporten. En el caso de la bacteria causal de la cancrosis de los citrus la cuarentena se puede imponer sobre todos los tipos o sólo sobre algunos de ellos. Por eso es importante conocer la situación taxonómica actual de las cepas bacterianas causantes de cancrosis.

Diferentes formas de la enfermedad: A, B, C, D y E

Si bien en el sudeste asiático se recolectaron muestras de citrus con síntomas de cancrosis a fines del siglo pasado, recién en 1915 (en Estados Unidos) se la describió como una nueva enfermedad de los citrus.

A través de los años y por las observaciones a campo, especialmente en áreas recién infectadas, se ha desarrollado el concepto de que existen diferentes formas de la enfermedad, aún cuando los conocimientos actuales no permiten establecer la real significancia epidemiológica de estas variantes. Esta diferenciación responde a rango de huéspedes, serología, susceptibilidad a fagos y distribución geográfica. Estudios más recientes determinaron diferencias en proteínas por electroforesis en SDS-PAGE, en análisis de ácidos grasos, por hibridación ADN-ADN, por comparación de productos de la PCR y en la actividad metabólica en subtratos de carbono, entre otros.

Las formas de cancrosis descriptas son:

Cancrosis A ó asiática, es la más difundida en el mundo (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Japón, Taiwán, China, India, diversas islas del océano Indico y Pacífico y otros países). Algunas variantes patogénicas de la India han sido ubicadas en este grupo en análisis moleculares, se las conoce como A* y deben ser más estudiadas en profundidad. El tipo A afecta pomelo, limas, naranjas, mandarinas, limones y otras especies en la familia de las Rutáceas. Las cepas que son aisladas en este momento en la Provincia de Corrientes pertenecen todas al grupo A y está en marcha un Proyecto para caracterizar la población en toda la zona.

En el primer tercio del siglo se pudo erradicar la cancrosis de Estados Unidos, Sudáfrica, Nueva Zelanda y Australia. En 1986 y 1996 volvió a aparecer en Florida (Estados Unidos) y se continúan  erradicando las plantas afectadas y otras ubicadas 700 metros alrededor. Uruguay y el estado de San Pablo en Brasil (desde 1957) también tienen planes de erradicación; otros estados de Brasil realizan control integrado. El noroeste argentino (Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja) se halla libre de cancrosis, la enfermedad nunca fue encontrada en esa zona.

Cancrosis B, fue descripta en Argentina en 1927 en algunas zonas de Corrientes, Entre Ríos y Santa Fé; y en Paraguay y Uruguay. Es mucho menos agresiva que la A. No existe más en infecciones naturales a campo, sólo se la conserva en Colecciones para estudios taxonómicos. En las quintas donde podía hallarse este tipo hasta 1979, ha sido desplazada por la cancrosis A, mucho más agresiva. Las cepas del tipo B atacaban en el campo, principalmente limón y lima sutil o Key (C. aurantifolia) aunque en condiciones de laboratorio se pueden obtener síntomas en otras especies de citrus.

Cancrosis C, fue descripta sólo en Brasil sobre limonero gallego (C. aurantifolia ). En inoculaciones experimentales sólo produce síntomas en C. aurantifolia y en naranjo agrio.  En pomelo causa una reacción de hipersensibilidad (rápida necrosis visible cuando se inyecta la bacteria en alta concentración).

Cancrosis D ó bacteriosis, apareció en México en 1981 sobre lima mexicana (C. aurantifolia), su existencia ahora es dudosa puesto que se demostró que los síntomas descriptos inicialmente son causados por el hongo Alternaria. Las Xanthomonas aisladas de citrus podrían haber sido cepas saprófitas (que no causan enfermedad). 

Cancrosis E, de viveros ó mancha bacteriana (CBS= citrus bacterial spot), apareció en Florida (USA) en 1984 sobre el portainjerto citrumelo Swingle. No se pudo determinar su procedencia, se intentó erradicarla pero debido a la imposibilidad de evitar su difusión y a los trabajos de investigación que demostraron su escasa agresividad su erradicación se ha levantado desde 1990 y los ataques son esporádicos. Las cepas de este grupo tienen alta variabilidad genotípica y fenotípica.

El Subcomité de Taxonomía de Bacterias Fitopatógenas de la Sociedad Internacional de Fitopatología ha recomendado que todas las cepas de Xanthomonas aisladas de citrus deben ser incluidas dentro de la especie X. axonopodis pv. citri en los subgrupos A, B, C, D y E como un acuerdo provisorio hasta que se completen estudios taxonómicos más integrales sobre este género. Se autorizó el uso simultáneo de X. c. pv. citrumelo para las cepas de mancha bacteriana o cancrosis E. En 1996 se ha propuesto el nombre Xanthomonas axonopodis pv. citri para el grupo A, X. axonopodis pv. aurantifolii para los grupos B y C y X. axonopodis pv. citrumelo para el grupo E. No se acepta la diferenciación a nivel de especie sino sólo a nivel de patovar.

Trabajo elaborado en base a información técnica aportada por la Ing. Agr. Ph. D. Fitopatóloga,
Blanca Isabel Canteros, Profesional Principal INTA Bella Vista, Corrientes.

Fuente: INTA Bella Vista
 

Sobre e-campo | Confidencialidad | Condiciones de uso | Publicidad
Copyright
© 2000 E-campo.com S.A. Todos los derechos reservados
www.e-campo.com | info@e-campo.com